“Ser o no ser … sembrar o no sembrar…”

“Ser o no ser … sembrar o no sembrar…”

Eudoro Alvarez Cohecha, Villavicencio, marzo 20 de 2017

El tortuoso dilema del príncipe Hamlet, está inquietando a los arroceros colombianos. Mientras desde el Ministerio de Agricultura, un locuaz ministro un tanto descuidado de sus deberes en tanto trama una candidatura presidencial y atrincherado en la torre de marfil de su cargo clama que el arroz es el “campeón olímpico de Colombia siembra”, en clara incitación para que se continúen aumentando las áreas que ya fueron recuperadas de anteriores épocas; el gerente general de Fedearroz, la misma que no ha dicho ni pío durante los últimos cuatro años en que se viene luchando por los agricultores endeudados, insiste porque se racionalicen las siembras y abiertamente pide que no se aumenten las áreas.

El ministro Iragorri, visitó Yopal el pasado 17 de marzo y en vez de explicar cómo van a hacer los agricultores de arroz de ese departamento para resarcirse de las pérdidas ocasionadas por su desacertada política de incentivar siembras sin garantizar precios para la producción así generada, fue a tranquilizar a los casanareños, porque dizque “los están engañando con el cuento de que les van a quitar la tierra en aplicación de la ley Zidres” que con tanto ahínco pedaleó desde el Congreso de la República el Gobierno Nacional del cual él hace parte.

Omitió también el Ministro, en la hora en que ello debía aclararse, decir cómo estarán los precios del cereal en la coyuntura en que la combinación de importaciones innecesarias, los crecientes costos de producción, el mopsonio molinero manejando a su interés el mercado, las desiguales e ilegales condiciones de comercialización legitimadas en resoluciones del Minagricultura; ante estos cruciales interrogantes, el responsable de la política agraria, decide hablar de otros asuntos.

Lo que no explicó el Ministro en el “dialogo social” realizado en la sede de la VIII División del ejército nacional, donde los arroceros no fueron invitados, fue cómo resolverá el problemas de las deudas generadas por los malos precios que el Ministerio ofreció a través de una resolución que los obligó a vender por debajo de los costos de producción, a lo cual se adicionó la caída del puente sobre el río Charte, que sigue sin solución definitiva, y que ese riesgo, ese sí, coloca a los casanareños en trance de perder sus tierras y otros haberes, acumulados en largos años de trabajo.

Sacan pecho los del Mingricultura porque se exportaron 3 mil toneladas de gulupa y maracuyá, pero callan por los 4 millones de toneladas de maíz y las casi 100 mil toneladas de arroz que se importan y que lesionan seriamente a miles de agricultores de esos dos básicos renglones de la canasta familiar.

No explicó el Ministro por qué se importan cientos de miles de toneladas de arroz provenientes de EE.UU., cuando tenemos suficiente para abastecer el consumo nacional; para el gobierno es más importante cumplir con el TLC que cumplirle a los campesinos colombianos, invitados mediante “Colombia siembra” a reemplazar las importaciones. Aquí si es pertinente decir que “la memoria donde se le toque duele”

Sembrar o no sembrar, la duda actual de los arroceros y agricultores de este país, sólo se resolverá cuando, como el príncipe Danés se decidan a eliminar el mal por su raíz y entiendan que el modelo de los TLC, es el principal obstáculo, el responsable de una política claramente orientada a destronarlos del derecho a producir los alimentos consumidos por los colombianos, sin la eliminación de esa traba, como en la tragedia de Shakespeare, estamos, como nación, condenados a ser vasallos de potencias extranjeras.

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