El Fiscal General en la puerta giratoria

El Fiscal General en la puerta giratoria

José Arlex Arias, La Verdad, Cartagena, marzo 20 de 2017

El debate en el país sobre los escándalos de corrupción –que cada día exacerban más los ánimos de la población– se ha ubicado en torno a dos posiciones: Los que están por que se conozcan a fondo los autores intelectuales y materiales del saqueo al presupuesto de los colombianos, y los que buscan ofrecer “chivos expiatorios”, que en el fondo manipulan el “tapen, tapen”, con el objetivo de que no se llegue a conocer toda la verdad y a juzgar a los principales responsables. Estos tienen a muchos funcionarios ubicados como fichas de ajedrez para comandar el ejército que les facilite su defensa. Teniendo en cuenta estas dos posiciones, se puede comprender con más facilidad la importancia de que el fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez Neira, se declare impedido en la investigación por uno de los casos más sonados de corrupción, que abarca a la alta dirigencia nacional y pone en jaque al presidente Juan Manuel Santos con sus alfiles de la Unidad Nacional, pero también al Centro Democrático; es decir, es un escándalo que “no deja títere con cabeza”, entre los que se han venido turnando el alto gobierno.

 

Con el modelo neoliberal nos han vendido el cuento de que los hospitales no necesitan directores científicos sino gerentes; que así mismo, son mejores los gerentes como alcaldes, gobernadores y presidentes, puesto que, como estamos en el libre comercio, necesitamos es a quienes sepan de negocios mas no a personas capaces de gobernar; así han llegado a estos cargos los denominados “tecnócratas”, que saltan de la actividad pública a la privada, en la clásica puerta giratoria, que según Wikipedia: “es el movimiento de altos cargos entre el sector público, el sector privado y viceversa”. Colombia ha sido víctima y centro de esta maniobra corrupta mediante la cual las multinacionales nombran a “su hombre de confianza”, que se convierte en su cabeza de playa para apropiarse, en la mayoría de los casos a cualquier precio, como en las licitaciones amañadas, el presupuesto nacional.

 

En un artículo del 9 de este mes, el portal “la silla vacía” asegura que: “El fiscal general durante la última década se dedicó sobre todo al sector privado desde su firma legal Martínez Neira, con la que asesoró muchas fusiones y compras bancarias como las del Banco Colpatria con Corpavi, la del Banco de Bogotá y Megabanco, y BanSuperior y Davivienda. Desde allí fue el asesor legal de cabecera de Luis Carlos Sarmiento Angulo en muchos de sus negocios más importantes, razón por la cual muchos se refieren a él como “el hombre de Sarmiento”. Esos negocios incluyeron la compra de El Tiempo al grupo español Planeta, el trámite regulatorio del Grupo Aval ante la Securities and Exchange Commission (SEC) –el equivalente de la Superfinanciera en Estados Unidos– para que pudiera transar en la Bolsa de Nueva York o la compra de Promigas. Su cercanía con el hombre más rico de Colombia es tal que incluso fue nombrado en la junta directiva de la Casa Editorial El Tiempo”. Si tenemos en cuenta que efectivamente se investiga la participación de Corficolombiana, de propiedad de su amigo y exjefe, Luis Carlos Sarmiento, cuya filial Episol participa con un 33% en la Concesionaria Ruta del Sol, en el soborno de Odebrecht, ¡no hay razón para que se resista a declararse impedido en dicha investigación!

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