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Jorge Enrique Robledo es de los pocos políticos colombianos de los que se pueden asegurar, con certeza absoluta, muchas cosas buenas. Robledo es una persona inteligente, íntegra, honesta, valiente, coherente, que hace muy bien su trabajo como senador, y que, sobre todo, no tiene, ni ha tenido, simpatía ni vínculo alguno con la lucha armada.
Permítanme antes que nada extender un saludo especial a quien gracias a su vida pública y académica ha sido un ejemplo de unidad y de consecuencia entre las ideas y la acción, en pro de una Colombia mejor para todas y todos.
Respetuosamente, nos dirigimos a su dependencia para presentar las observaciones que a nuestro modo de ver necesitan ser corregidas a la propuesta de reglamento estudiantil que se nos presentó a consulta, propuesta que luego del riguroso análisis que le hicimos rechazamos vehementemente.
Desde los años noventas, cuando se implanto el modelo neoliberal en Colombia, la universidad pública colombiana, al igual que el resto del sector de servicios del Estado colombiano, ha sido reformada y sometidas a un proceso de desfinanciación progresiva. Esas reformas, como consta en el Plan Nacional de Desarrollo e Inversiones "Estado Comunitario Desarrollo Para Todos" 2006-2010 del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, niegan la financiación estatal y fomentan la asignación del presupuesto (...)
Doctor Ricardo Gómez Giraldo Señores Consejo Superior Universidad de Caldas Asunto: Imposición de multa a la Universidad de Caldas, por desconocer los derechos de asociación y negociación sindical. El 28 de mayo de 2009 mediante Resolución 165, suscrita por la Dirección Territorial de Caldas del Ministerio de la Protección Social, le fue impuesta una multa a la Universidad de Caldas, de 100 salarios mínimos mensuales, es decir, Cuarenta y Nueve Millones Seiscientos Noventa Mil pesos (...)
Luego de la audiencia pública sobre el transporte masivo en la ciudad de Pereira, la preocupación de las Contralorías General, Departamental y Municipales de Pereira y Dosquebradas, por la viabilidad del Megabus, ratificó lo que habían advertido varios habitantes y agremiaciones de la ciudad antes que este se implementara: “la inviabilidad del mega proyecto”. Quedó así demostrado una vez más que a febrero de 2009 apenas movilizó 117.000 pasajeros, cifra muy lejana a la meta de cubrir el 45% de la demanda del transporte público proyectada a este periodo del año.
El 8 de junio de 1929, durante una manifestación estudiantil en Bogotá, fue asesinado el estudiante Gonzalo Bravo, hecho que marcó esta fecha como el Día del Estudiante. 25 años después –1954–, durante una marcha de conmemoración, es asesinado el estudiante Uriel Gutiérrez, provocando que al día siguiente, 9 de junio, invadiera las calles de Bogotá una gran movilización pacifica de estudiantes de secundaria y universidades. Al aproximarse la marcha al palacio presidencial, fue nuevamente reprimida por el ejército, que abrió fuego contra la multitud segando la vida de once estudiantes más. Desde entonces, el Día del estudiante se convirtió en dos, que traen a la memoria algunas de las acciones más brutales de la fuerza pública en medio de la antidemocracia colombiana.
Recordar el 8 y 9 de junio es trasladarnos a los acontecimientos de finales de 1928 y durante 1929, años de movilizaciones y agitación con amplia participación de todos los sectores sociales, en especial la del estudiantado que se solidarizó en la lucha contra varios acontecimientos como la asfixiante deuda externa asumida por Colombia, sumado a esto el robo de Panamá por una miserable indemnización de 10 millones de dólares y la masacre de las bananeras del año 1928, bajo la Presidencia de Miguel Abadía Méndez.
El principio de autonomía universitaria, consagrado en la Constitución y en las leyes colombianas, en la práctica no ha dejado de ser un espejismo en los centros públicos de educación superior, puesto que quienes en realidad ejercen autoridad y mando son los Consejos Superiores, organismos en los cuales los estamentos vitales de la vida académica –estudiantes y profesores– son relegados a absoluta minoría por agentes extraños al Alma Mater y por los voceros del establecimiento – básicamente el Gobierno nacional y su Ministerio de Educación–.
La Universidad no está en su mejor momento, así el rector trate de maquillar el desbarajuste con cifras que no corresponden a la realidad. Se está cumpliendo con el plan de desfinanciación y degradación de la Uniquindío por parte del gobierno central. Su déficit crónico la llevará muy pronto a la quiebra.
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